Con las innovaciones enfocadas a la eficiencia en los modelos SUV (término que no se contemplaba en esta clase de vehículos por décadas) y el desarrollo de modelos más pequeños, la tendencia por los sedanes ha ido a la baja.

Hoy, más que nunca, es posible darse cuenta que la compra de una SUV es mayoritariamente emocional cuando nos ponemos a considerar ciertos puntos clave. Una de las mejores muestras de que los sedanes siguen siendo una excelente opción de compra es la más reciente evolución del Nissan Altima, el cual tuvimos la oportunidad de probar de manera adelantada a su comercialización  en el mercado de nuestro país. 

En defensa del sedán. Si buscamos espacio y comodidad, el Nissan Altima es una excelente opción pues su carrocería es mucho más larga que la de la mayoría de las SUVs compactas como la Honda CR-V, la Nissan X-Trail o una KIA Sportage. 

Esto se traduce en un espacio interior mucho más amplio, tanto en la segunda fila como en la cajuela. Aún cuando no tiene una posición de manejo elevada, elemento fundamental en las preferencias de una SUV, el Altima compensa con una estabilidad excelente debido a un centro de gravedad mucho más bajo. 

Esto mismo brinda una sensación de aplomo superior al de una SUV del segmento, debido a que la nueva generación presenta un chasis más rígido, lo que beneficia en un comportamiento más sólido cuando hay que tomar una curva a altas velocidades. Esta firmeza lograda en caminos de curva también tiene que ver con el trabajo de la suspensión que logra un buen balance entre la deportividad y la comodidad. 

Definido por confort y emoción. Justo estos conceptos son los mejor logrados en la nueva entrega del Altima, ya que esta nueva generación estrena el motor turbo de compresión variable que el consorcio japonés estrenó por primera vez en la Infiniti QX50. 

Este mecanismo es una pieza única  en la ingeniería automotriz de nuestros días pues determina, a partir de la interpretación del manejo que el usuario tiene, qué tan fuerte debe ser la compresión del turboalimentador para dar un manejo deportivo o, bien, un manejo cómodo y eficiente. 

En este mismo sentido, el sedán japonés resulta una mejor opción que su prima (Infiniti QX50) pues la diferencia de peso y la posición contra el piso juegan en favor del Altimaen ambos propósitos: emoción o eficiencia. 

Una de su principales virtudes  son los bajos consumos de combustible, ya que la puesta a punto con la transmisión continuamente variable es sumamente buena y la simulación de los cambios es muy agradable y, además, bondadosa con las recargas de gasolina. 

Frente a la competencia. La reinvención que el mercado esperaba del Nissan Altimadesde hace tiempo le ha servido a la marca japonesa para  desarrollar un producto capaz de ver a la cara a los grandes competidores de este segmento: Toyota Camry y Honda Accord. 

Y es que la  reducción del mercado de sedanes ha llevado a los constructores a ofrecer cada vez mejores productos y, en ese sentido, el Altima queda muy bien parado, luego de muchos años de quedar unos pasos atrás. 

Esto es evidente en el diseño exterior,  el cual  es muy parecido al nuevo Maxima y beneficia a este sedán para sacudirse la imagen de un vehículo aburrido y renuente al cambio. Ahora, el Altima muestra trazos más largos que conectan desde la parte central del cuerpo motriz hasta la parte baja de la parrilla.  Como acentos a esta línea de diseño fluído, Nissan ha dotado de un par de faros delanteros que inician su trazo desde  los flancos del sedán hasta la parrilla “V Motion” del frente.

Cabe destacar que estos cuentan con un sistama de iluminación diurna en LED que le proporcionan un carácter cercano al de los sedanes del segmento premium. La mejor carta que juega Nissan contra su segmento (y las mencionadas SUVs) es el espacio interior, gracias a una inteligente reconfiguración de elementos puntuales. 

El tablero es más delgado y esto tiene una repercusión muy favorable para los pasajeros de los asientos delanteros, pues el espacio para las piernas mejora muchísimo contra la 
entrega anterior del mismo modelo. 

La banca trasera no desentona y el Altima juega un papel destacado como opción de un vehículo para largos trayectos con la familia a bordo. Esta misma redimensión del espacio interior beneficia al Altima en el nivel de equipamiento que ofrece. 

De manera contraria a la tendencia de ofrecer una pantalla integrada al centro de la consola, hoy Nissan cuenta con una pantalla de infoentretenimiento que “flota” por encima del tablero y recibe los comandos de manera táctil con una interfaz sencilla y visualmente limpia. Naturalmente, esta pantalla ofrece las hoy protocolarias plataformas de vinculación “Apple CarPlay” y “Android Auto”. 

El renovado Nissan Altima se iniciará a vender en nuestro mercado de manera formal en agosto del año en curso. Su rango de precios inicia en 455 mil 200 pesos para la versión SR. Le sigue la variante denominada “Advance” en 521 mil pesos y, finalmente, la tope de gama estará cotizada en 580 mil  pesos. La renovación del Altima era necesaria pero la buena ejecución de los puntos que debe cumplir le permitió dar el salto a uno de los referentes de su segmento.