Hubo una época no muy lejana en que el liderazgo en el automóvil familiar para el mercado mexicano tenía un absoluto gobernante: El Volkswagen Jetta. Aunque el comprador contaba entre sus opciones con autos más económicos o bien con mayor enfoque a una conducción dinámica, la equilibrada oferta de Volkswagen puso en la cabeza del público y de las tablas de venta este producto por años. Con el tiempo, la llegada paulatina de más opciones a nuestro país y la propia visión a largo plazo de la marca finalmente fueron diluyendo ese liderazgo absolutista para ganancia del consumidor y la propia armadora, al ofrecer un portafolio más diverso y redituable que una oferta macrocefálica.

Sin embargo, lo que bien se aprende nunca se olvida, y esta nueva iteración del Jetta sigue siendo una opción a la que su fabricante ha afinado con equilibrio exacto para causar una sonrisa no efímera, sino duradera. La versión R-Line que Volkswagen puso a nuestra disposición para prueba de manejo es un vehículo poblano, de impecable manufactura nacional, impulsado por un 4 cilindros turbo TSI de 150 caballos con 250 Nm de par motor. Disponible con transmisión manual de 6 cambios o bien una Tiptronic con el mismo número de velocidades, siendo esta última la versión a prueba.

Habiendo manejado recientemente el Golf GTI, contrasta la calidad de marcha entre ambos productos de la casa de Wolfsburg, siendo el Jetta un producto más cordial y discreto en su conducción, pero ni aburre ni deja con ganas de más. La altura y recorrido de la suspensión están orientadas a preservar la calma en las maltratadas calles nacionales, esto pese a los vistosos rines 17 pulgadas, denominados “Viper” en el catálogo. Los neumáticos Ecopia de Bridgestone vienen en medida 205/55 para esta versión del Jetta. Sus frenos son de disco en las 4 ruedas, con ABS y distribución electrónica de frenado. Dispone también de control electrónico de estabilidad así como bloqueo electrónico de diferencial.

En el tránsito, la cifra de torque le da agilidad y respuesta inmediata de semáforo a semáforo, brindando al conductor la elección de conducir mesuradamente o bien exprimir a fondo con un compuesto y plantado manejo europeo las capacidades del TSI, el cual responde con una insonorización del escape presente sin ser entrometida.

Ya que mencionamos insonorización, destaca la calidad del sistema de audio, controlado a través de la interfase de Volkswagen denominada Composition Media en pantalla táctil de 8 pulgadas. En general los interiores brindan una atmósfera armoniosa, con acentos en acabado metálico bruñido y una línea sofisticada de gusto alemán. La cabina se siente espaciosa tanto por sus dimensiones como por la sensación de amplitud del techo de cristal corredizo, el cual cuenta con tapa de tela translúcida para moderar los efectos del sol y que el quemacocos no se convierta en calcinacocos. Los asientos recubiertos en leatherette ofrecen confortable agarre y excelente acabado al tacto. Como área de oportunidad quizá el botón de arranque tendría una ubicación más ergonómica, a mi gusto, en el tablero al lado del volante que la actual al lado de la palanca de transmisión, algo alejada para un control que rigurosamente se utiliza cada vez que vamos a iniciar la marcha.

Otras minucias en cuanto a puntos de mejora son la perforación de agarre para la tapa de la llanta de refacción en la cajuela, la cual no cuenta con alguna protección o agarradera, sino que meramente es una ranura cortada en la alfombra que recubre este componente, así como la varilla de soporte del cofre, la cual tiende a flexionarse nerviosamente si está sosteniendo la tapa del motor cuando hay viento. Destaca también la ausencia de cámara de reversa en esta versión, pero para quien desee rigurosamente esta ayuda, la encontrará en la versión Highline. Y es que por un precio base para la versión R-Line Tiptronic de 392 mil 900, cabe suponer que hubo que dejar algunos artilugios fuera para poder ofrecerlo en dicho monto.

Con 4 metros y 697 milímetros de longitud, el Jetta no es un vehículo compacto. Su línea exterior tiene personalidad y presencia, sin incursionar en el estilacho entre decepticon y licuadora furiosa que otras armadoras están eligiendo como recurso de diseño. Destaca la proporción de la parrilla frontal, con abundante área de toma de aire y una línea generalizada horizontal. Ofrece un rendimiento en carretera de hasta 23.9 kilómetros por litro sin que su conducción se quede atorada en un comportamiento anémico, pues el conductor puede elegir permanecer en la modalidad Eco o bien cambiar en un toque de la palanca de transmisión a modo sport. Lo anterior en conjunto a su amplia cajuela de 510 litros de volumen resulta una conveniente opción para viajes largos, o para jornadas completas visitando clientes importantes.