El super-sedán ha sido potenciado en áreas cruciales para ofrecer un mejor desempeño que su ya de por sí muy capaz versión ‘regular’.

Comenzando bajo el cofre, el M5 Competition presume una ganancia de 25 hp, para una potencia total de 625 hp, mientras que el torque permanece en 553 lb/pie, en un rango que va de las 1,800 hasta las 5,800 rpm, mayor por 200 rpm que en el M5 normal. Los montajes del motor son nuevos y más rígidos, por lo que además de mejorar la transferencia del trabajo de la planta de poder hacia la transmisión, también le dan más rigidez estructural al coche. Todo esto resulta en un sprint de 0 a 100 km/h en 3.3 segundos, una mejora de .1 de segundo respecto al M5, y hasta 200 km/h en 10.8 segundos, .3 de segundo más rápido que el modelo estándar.

La caja automática de 8 relaciones y el sistema de tracción integral del M5 se mantienen sin cambios, pero la suspensión sí sufrió alteraciones para entregar una experiencia de manejo más envolvente. Para comenzar, en lugar de montajes de hule, usará conectores metálicos con juntas esféricas, además de amortiguadores recalibrados que, además de ser más firmes, también rebajan la altura del auto en 7 milímetros gracias a nuevos resortes. Las barras estabilizadoras son también más agresivas.

Los cambios del M5 Competition van orientados hacia mejorar el rendimiento del coche, por lo que estéticamente es apenas distinguible de un M5 regular. Acentos negro brillante en la parrilla, la defensa trasera y las carcasas de los espejos, así como en las puntas del sistema de escape exclusivo del modelo, y rines forjados de 20” también exclusivos del M5 Competition redondean las amenidades visuales. En el interior encontramos tapetes con el logo ‘M5’ bordado, cinturones de seguridad especiales, y gráficos ‘M5 Competition’ en el panel de instrumentos, que se muestran cuando el auto es encendido.